miércoles, 30 de septiembre de 2015

Y YA NO LLOVIÓ MÁS (Álvaro Morales) (5º aniv. EAYA)



Y ya no llovió más.
Aniversario de una tragedia anunciada
Cuaderno de bitácora - pag 1 - Año 2150.

Hace un año que estoy aquí, que ocurrió todo, que ya no llovió más. Cada día encuentro menos comida y los árboles y animales casi han desaparecido, salteadores vagan como lobos por los caminos en busca de algún despistado con agua para arrebatársela, hay que ir con mucho cuidado

-Todo empezó un día cuando ya jamás llovió, aunque ya se nos venía advirtiendo desde hace mucho tiempo del problema de la sequía y el cambio climático, pero vivíamos al día, no nos dábamos cuenta de cómo poco a poco todo iba cambiando, mas calor, cada vez menos lluvia y menos comida.

Busco continuamente agua para beber, no me importa no poder ducharme ahora solo busco sobrevivir, estoy sediento; para comer todavía queda algún animalillo, cualquier lagartija es buena para llevársela a la boca, pero hace mucho tiempo que no encuentro algo de beber, lo poco que encuentro está contaminado.

 -Grandes extensiones se perdieron en aquellos tiempos, se talaba sin mirar atrás, sin saber qué consecuencias iba a tener nuestro comportamiento en el mundo, también se quemaba selva, pasto salvaje, el cielo se oscurecía hasta tal punto que no se veía el sol.

Mi refugio es pequeño y apartado de los principales caminos, no quiero que me asalten y maten en busca de una cantimplora o alguna botella, estoy pensando en salir de aquí, buscar a alguien, hace mucho tiempo que estoy solo, pero no me puedo fiar de nadie.

 -Poco a poco sin darnos cuenta las grandes corporaciones fueron comprando los manantiales, los lagos, hasta los ríos era una época en que el agua fluctuaba más en bolsa que el petróleo o el oro.

 Ya no puedo soportarlo más tengo que buscar como sea algo para calmar esta sed, todavía conservo un viejo mapa y un cuchillo por si acaso, me pondré en camino al norte, confío en que allí o haya llovido algo o al menos a la tierra le quede algo de reserva, aquí está todo desierto.




-La guerra por el control del agua se fue agrandando mas y mas, empezó económicamente, solo era un juego de compra/venta de acciones, pero cada vez más gente tenía poco que perder primero en el tercer mundo, de la mano de los disturbios, llegaron los asesinatos, después la caída de los gobiernos y el caos por el control del tan preciado oro azul, el oro líquido, por el control de la vida o del poder absoluto.
Ando con miedo por las carreteras, no puedo dejar de mirar atrás, el sol cada vez pega más fuerte, no hay sombra, no hay nada, no se ve ni un alma, montones de chatarra quemada por los incendios y el sol se hacinan a los bordes de la carretera, si tengo que esconderme de algo o alguien, me servirán.

-En el primer mundo no estábamos mal en esos momentos, pero cada vez había más incendios forestales y las cosechas no daban el rendimiento que se esperaba, entonces echábamos mas fertilizantes a la tierra, no sabíamos que estábamos contaminando lo que más tarde nos podía haber ayudado a sobrevivir….o sí? quien sabe, ahora es ya muy tarde para pensar en aquello.

 Huesos humanos amontonados y calcinados se amontonan debajo de un puente, no me gusta esto, tengo que salir de aquí, tengo que buscar refugio, la noche se echa encima y no quiero que me pille al raso, sin fuego y sin una manta para cubrirme del frío casi glacial nocturno.

-Pronto nos vimos como la gente que salía desesperada en las noticias, saqueos se producían a diario y las imágenes de muertos no dejaban de repetirse, los incendios desolaron ciudades enteras y las fuerzas policiales faltaron al orden y a la ley para hacerse ellos con su parte del pastel.

Todo era un caos, tendríamos que haber cuidado mas nuestra casa, nuestro mundo. Llegó un día más, un día más que añadir al calendario, todavía sigo vivo, sobrevivo. No sé por cuánto tiempo ni donde encontraré mi fin, sigo el camino.

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