miércoles, 8 de marzo de 2017

The murderer that was not ("Desduda" entre las sábanas)

por Raúl Góngora

Piso de Adam Walz, Market St., Philadelphia
Aquellos interminables turnos de guardia, y su posterior papeleo, terminaban bloqueando el cuerpo y mente de Adam Waltz. Desde su ascenso a sargento del cuerpo de bomberos de Philadelphia siempre tenía que echar una hora más de trabajo revisando los informes de sucesos diarios, programando los equipos y turnos de trabajo oportunos. Pero hoy no. Hoy dejaría el papeleo administrativo para mañana. Amy y él cumplían 5 años de casados y Adam le tenía preparada una sorpresa. Tenía reservada mesa para cenar en un restaurante nuevo junto al río.


Así que aquellos escasos diez minutos en coche, desde el Departamento de bomberos de la calle Spring hasta su piso en la 8th con Market Street, eran pura desconexión. Algo de música clásica aislándose del ajetreo del pleno centro de Philadelphia.

sábado, 25 de febrero de 2017

En nombre del amor

por Mari Carmen Arenas
Quería gritar pero no encontraba su voz
Comenzó a correr a toda prisa. Sus pulmones se hinchaban y deshinchaban al ritmo de sus pasos acelerados, sentía el corazón palpitar a toda prisa. La sensación que estaba experimentando era indescriptible: una armoniosa mezcla de dolor y paz. Una combinación absolutamente antagónica entre felicidad y tormento. Sentía que no era momento para volver atrás. “Atrás ni para coger impulso”, se dijo a sí mismo. “Estas cosas solo se hacen cuando quieres a alguien de verdad” o “Es un acto de amor, la quiero más de lo que nadie podrá quererla jamás”, eran las palabras que se repetía una y otra vez a sí mismo para anular su conciencia y autoconvencerse de que lo que había hecho, estaba bien hecho.

jueves, 23 de febrero de 2017

Meili

Meili se bajó la falda presurosa, pero ya era tarde, sus muslos habían estado a la vista de todas aquellas personas durante unos segundos interminables.

Ideal para quererse en silencio

- ¿Vendrá tu amigo Brais a la “Comida de Fía”*? –Preguntó el padre de Meili-.
- ¡Sí , le dije que se viniera, que nos divertiríamos bastante! -Contestó ésta, con una sonrisilla de oreja a oreja.-

Desde su inicio, su enamoramiento estuvo camuflado de amistad. Sus familias eran conocidas en el pueblo, sobre todo los Castro; destacando el gran carácter (mala hostia, vaya) del padre de Meili.

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