martes, 25 de abril de 2017

Tesoro de la biblioteca

por Santiago Campos

Solo había que ir a la Biblioteca de Alcalá la Real
Le habían hablado de un lugar donde había muchos libros juntos. No tenía más de diez años pero estaba solo en la ciudad, tratando de aclimatarse y de camino comenzar el Bachillerato. Vivía con una familia formada por una madre con tres hijos, y a veces le invadía la nostalgia y pensaba en el pueblo donde había dejado la mitad de su existencia.

lunes, 24 de abril de 2017

Entre libros y legajos

por Ricardo San Martín

Por una mirada, un mundo
Llego a la biblioteca a primera hora, me acomodo en la mesa y comienzo a leer o consultar documentos, pero a la vez miro a mi alrededor y veo a las otras personas que allí leen, estudian o charlan en voz baja. Les conozco a todos, o casi; son los habituales, percibo sus vidas o las intuyo.

domingo, 23 de abril de 2017

Un papel entre el humo

por Alfredo Luque

Entrego todo lo que representa al fuego
Aquella tarde del 10 de mayo de 1933, una multitud de setenta mil personas se reunían en la Opernplatz de Berlín. Los estudiantes universitarios habían acarreado hasta allí alrededor de veinticinco mil libros en carretillas y camiones. Pero no se trataba de una velada de lectura como las nuestras, sino de obras de autores tan renombrados como Heinrich Mann, Erich Maria Remarque o Heinrich Heine, entre otros miles, símbolos de la cultura de una de las naciones más cultas de la vieja Europa. El propósito de esa noche quedaría grabado para siempre en la memoria colectiva de aquellos que no creían en lo que estaba por llegar. Desde lo alto de una tribuna,  como si de un orador ilustre se tratara, fue pronunciado un discurso lleno de odio de la mano del líder estudiantil nacionalsocialista Herbert Gutjahr: "Hemos dirigido nuestro actuar contra el espíritu no alemán. Entrego todo lo que lo representa al fuego", gritó aquel joven estudiante con tan solo 23 años, para a continuación, arrojar una pila de libros a la llamas de un hoguera alimentada por más libros ardientes, cuyas páginas crepitaban y se carbonizaban al instante, marchitando lo que una vez fue letra impresa y pensamiento del ser humano.

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