Quijotes desde el balcón

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domingo, 3 de noviembre de 2013

La pesadilla

Relato de Elba Galdeano

...otra vez esa pesadilla de las bestias...
Lanzó el despertador contra la pared, salió de la cama sudando. Puso la cafetera al fuego y entró en la ducha.

- ¡Argh! ¡agua fría!
Una sensación horrible le recorría todo el cuerpo, una desazón; un peso entre las costillas. Había vuelto a tener la misma pesadilla. Envuelto en una toalla amarillenta se sentó frente al desayuno, las ojeras  le llegaban al café, la cabeza le iba a explotar, otra vez esa pesadilla de las bestias que llevaba persiguiéndole desde hacía varios meses.

Besó a su mujer y llevó los niños a la escuela, los besó en la frente  y se dirigió al supermercado, se sentó en su puesto pero no podía parar de darle vueltas a aquella pesadilla...

martes, 15 de noviembre de 2011

Orden Onírico (Elba Galdeano)






Tenía tantos... verdes, azules, grandes, pequeños, cercanos, lejanos, astrales, lúcidos, prohibidos, eróticos, amarillos...

Tuvo que construir un palacio con una inmensa sueñoteca llena de todos ellos
y se dedicó a ordenarlos.

Puso arriba los inalcanzables, justo al lado de las utopías y encargó una escalera para que aunque no los alcanzase, no perdiera la esperanza de poder cogerlos algún día y poder así seguir soñándolos, hizo estanterías de acero para los pesados, y en una de algodón colocó los ligeros, puso los azules junto a los amarillos porque le parecía una bonita combinación, detrás de una esquina puso los eróticos y los más íntimos, para ir a buscarlos a escondidas; junto a un televisor puso los de kurosawa, así podría verlos alguna noche, los premonitorios los dejó a mano, que nunca se sabe cuando se van a necesitar, y los prohibidos los repartió entre todos los demás para ir encontrándoselos de repente, y darse el placer morboso de soñarlos. Los de verano los puso junto a la ventana, recogió los pedazos de los rotos y los dejó en la mesa, porque aún no tenía pegamento, pero algún día tendría que recomponerlos; y todos los hechos realidad los guardó en una caja de memoria porque no quería extraviarlos...
había tantísimos... siguió y siguió ordenando sus sueños...

Los colocó todos poco a poco, eran más de miles, millones, y estaba tan cansada que se quedó dormida y se puso a soñar, sin darse cuenta que al día siguiente tendría que ordenar todos los sueños, que en ese preciso instante, la llevaban volando al mismo sitio donde se encontraba, el palacio de los sueños.


                                                                                                                     Elba Galdeano Baca

martes, 9 de agosto de 2011

RELATIVIDAD DEL TIEMPO (Elba Galdeano)



Relatividad del tiempo
(Elba Galdeano)

tictactictactictactictactictactictac
una cerveza por favor...
glub glub glub... aaaaaahhhhhh...
tic..............................tac..............................tic..............................tac..............................tic..............................tac..............

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