Quijotes desde el balcón

Mostrando entradas con la etiqueta jorge romero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta jorge romero. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de septiembre de 2022

OTOÑAL (por Jorge Romero)

 


Todo en la vida empieza con una hoja











Otoñal


Todo en la vida

Empieza con una hoja,

como un caos envolvente

que diluye entre suspiros

las páginas intactas de un libro,

todo late, en la vida

todo late a través del aire

que no pesa en las esquinas,

empujado de rigor y adrenalina

todo parece agua y humo

como una especie de gloria

dibujada en el vaho de los cristales,

un eco acogedor que sabe a lecho

como el latido flagrante

de un corazón perfecto.


Todo en la vida

empieza con una hoja,

lo bueno yace escueto

junto al yelmo eterno de lo malo,

el blanco sobre el negro

juega en el anhelo de la ira

pero exhala su sexo al beso agazapado

que muestra incauto su papel

y acomete su delirio, y al final

no hay velas en la ausencia,

ni vuelta atrás, ni primavera,

todo en la vida es incienso

en esa larga estancia pasajera,

la inevitable treta del tiempo

que se apodera sin nada,

como una pregunta extraña

bajo las alas empíreas del viento.

Todo en la vida, todo

empieza con una hoja,

desde la simple apariencia

de la dócil silueta, todo,

hasta el agua infinita

de la propia inmensidad.


martes, 2 de noviembre de 2021

Queda (Jorge Romero)

 



Queda el eco de un ladrido

sobre la tierra hundida,

una huella firme sin aliento

igual que una imagen sin espejo

recién lastrada de tiempo,

Presencia huida a pesar  de mi presencia

que cubre de lágrimas mi escarcha

y tu pelo suave bajo el frío.


Queda la pena grabada

en mi memoria con la prisa

del tiempo muerto, esa batalla perdida

en una noche sin nombres

ni pasos nuevos sobre el barro,

sólo verbos grises por las calles

sin lamentos por tu ausencia.


Pero no tengas miedo amiga mía,

yo seguiré acudiendo,

pensaré tu nombre aún en silencio

y rodearé de letras tu ternura

para que nadie olvide,

que detrás del olvido reina la muerte

bajo la sombra lánguida del álamo herido.


Queda tu noble recuerdo,

un adiós  sordo sin despedida

y tu calor candente de madre eterna,

pero no tengas miedo amiga mía,

yo seguiré llenando con fuerza

el aire de sentimiento, como

los cómplices del quebranto

que allanarán la tierra sobre tu risa,

no tengas miedo amiga mía,

que allí seremos siempre como la brisa

la misma parte del mismo llanto.





domingo, 15 de septiembre de 2019

No sé qué tienen los caminos (Por Jorge Romero Aranda)



No sé qué tienen los caminos
con sus líneas perspectivas
por los pasos agolpados,
voces de todo viento
hambres silenciadas
por el hombre suicida,
y las mujeres vuelven
con sus cabezas arropadas
con sus voces apagadas.



No sé qué tienen los caminos
con sus fuentes implantadas
en las aguas errabundas,
la anónima lucha de los sueños
que disipa con pena la furia
contra todos los fracasos,
y su pasado preñado de escarnio
y su futuro sembrado sin campos
de amargo presente.

No sé qué tienen los caminos,
la loca efervescencia de los días
con sus pasos vagabundos renombrados,
la súbita mirada sin afecto
por las venas inflamadas de la noche,
dicen que tienen memoria,
los caminos tienen memoria
que aprenden de la luz bajo la luna,
que gozan borrando las huellas ajenas
cuando la tierra se moja
en los caminos del eco.

No sé qué tienen los caminos
que vuelven sobre su polvo manido
retumbando sobre los huecos del eco,
con hombres desiertos de vida
que mueren su parte cada día.

No sé qué tienen los caminos
que ya casi nadie los nombra
guerras y muertes encriptadas
para el fragor de los fuertes,
no sé qué tienen los caminos
por los rincones ancestros,
allá donde siempre vuelve la vida.

martes, 12 de marzo de 2019

Una hoja (por Jorge Romero)


A veces pienso en el brillo que no existe
cuando mis dedos viajan cargados de memoria,
aquello que supimos simplemente,
hoja que fuiste a veces
sombra de sueños algún día,
a veces, hueco ovalado bajo el cielo
de tu grácil figura confortable,
como la sed preñada de deseo, a veces
bajo el sudor tenaz de una canícula,
como el aire inquilino del huésped
que amamanta en perspectiva su mirada,
a veces cómplices del sol atardecido
y del prejuicio entonces de tu corta vida.

A veces pienso en el brillo que no existe
cuando el silencio se apacigua en las repisas,
y se borra mi recuerdo de tu estampa
bella tu figura bajo el astro,
como gota solitaria de relente
pendiente del descenso eternamente.

A veces pienso en el brillo que no existe
cuando somos aquí y ahora
parte de la misma tierra y pienso,
confinados los verdes en el resquicio escaso
de tu simpleza donde todo queda a veces,
hoja perenne bajo el manto de una mano
y quien nos quite la vida
nos regalará el silencio,
el aúreo árbol de la luz con su misterio.

jueves, 1 de noviembre de 2018

De luna y sonrisa

por Jorge Romero


Miro en silencio
bajo el ruido estrepitoso
de una calle cualquiera,
doy un paso elegido al azar
y descubro el paso que andaba buscando,
decido liberarme del peso de la sombra,
ya no cumple los requisitos de mi firmeza
y rompo el pacto de forma unilateral,
aniquilo los lienzos transversales
que anudan la garganta
como versos escuálidos sin fondo,
me libero de los formalismos,
lo más obsoleto de mi conciencia
y reflejo mi gesto en la sonrisa
sobre un escaparate cargado de ojos afligidos.

domingo, 29 de abril de 2018

Poetas sin nombre

por Jorge Romero

Pasará algún día cuando pase,
que no se sacien de agua las aceras
con la tinta que dejaron esparcida
los remeros sin nombre de la idea,
los mismos que amarraron con su nombre
la barca de  aquellos que amaron y se fueron.

miércoles, 4 de abril de 2018

Locura de Calle

Por Jorge Romero


Hay gente por las calles
que intenta ser ayer todos los días,
juegos de azar en la tormenta
cuando se atrapan sueños esquivos
entre los grises pasos solitarios,
que desenvainan las flores del futuro
y la fuerza imprecisa del viento.


domingo, 28 de enero de 2018

Ahora que somos enero

por Jorge Romero Aranda

Ahora que somos enero,
entre el arrullo del aire
que despereza el mar
en la distancia del anhelo,
se oculta la vida olgada
detrás de la nieve.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Olmo seco

por Jorge Romero

En esa línea oscura, que derrama
tu cuerpo tardío, desde mis ojos
hasta lo más alto del pensamiento,
hay un espacio que nos conecta,
como una despedida sin nombre,
una zona incolora que sólo
muestra el lugar donde me hallo
dedicando mi tiempo a la tardanza,
y a vagar sin nada, por no querer borrar
de mis retinas el brillo parco
ya de tus hojas silenciadas.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Y si en la espera

por Jorge Romero

Y si en la espera,
apenas quede tendido el ego
sobre el sosiego dulce de la certidumbre,
algo recuerda la existencia
de los versos de la muerte,
pero en la vida,
con el silencio atento de aquel
que torna yermo al desencuentro,
igual que una palabra lánguida
indultada a ciegas sin pretexto.


Los pasos (¿Vida desde la vida?)

por Jorge Romero

Volver sobre los pasos
no servirá de nada,
ni tu nombre cauto,
ni su efecto,
de nada servirá, si lo que bulle hoy
claudica en los estantes del tiempo,
macerando los pétalos empapados
que poco a poco se apagan,
no servirá de nada tampoco
el humilde deseo de lo probable,
esa tendencia al vacío, la etiqueta inherente
que justifica haber vivido dentro
de algún vientre perfecto,
conjugando el líquido de la vida
con aquellas luces de desconocida muerte,
y aquel elixir perpetuo que no tuvimos,
no servirá de nada.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Cada lugar

por Jorge Romero

Cada lugar tiene su esencia,
donde los hombres que siembran la nostalgia,
donde una firma de sudor sobre la piedra,
cada lugar, a cada hora
evapora la pena de alguna palabra herida,
entonces, aflora un camino sin pactos
donde jamás solloza la esperanza .

viernes, 7 de julio de 2017

Sauces (soneto)

por Jorge Romero

Ya no tendrán el alma callejera
Conozco yo un vergel donde conviven
edificios, gente y la vida entera;
solsticio de verano en primavera
con hado y delicia que nos cautiven.

domingo, 28 de mayo de 2017

Sombra rara

por Jorge Romero

En lo más alto de la calle
He salido a la calle
como cada mañana, ayudándome
a evadir del desencuentro
a mi figura transformada
cuerpo a cuerpo,
por el blanco y tu perfume
entre las ávidas sábanas de la cama,
una vez fuera de su poder hechicero
he esquivado mirar
porque aún estabas desnuda,
y aun así, por si las moscas,
como dice la gente.

Vida o cruz (canto a la vida)

por Jorge Romero

Yo quiero tanto
Yo quiero, tanto,
tramitando los preceptos del tiempo
sentí el latido constante de la huida
en un aire que enfriaba mis lamentos
mientras tanto, un camino sin andar.

Yo quiero tanto,
devorando las premisas del silencio
fuerzo el crujido en mis derivas
y mi cruz se va tejiendo entre suspiros
que evitaban la diáspora
de mis cenizas a golpe
de cándidas miradas sin destino.

Yo quiero tanto,
anhelo el futuro equidistante
con la sangre del presente
y mi cuerpo se torna viento
si tu aliento alimenta mi memoria,
yo quiero tanto
y tanto quiero
que busco las cruces errabundas
para sentir en la noche
la luz amanecida
de la vida que yo quiero,
yo quiero tanto.

domingo, 23 de abril de 2017

Yo vi al silencio

por Jorge Romero

Yo vi al silencio cara a cara,
cuando la calle empapada
nos hacía cómplices de una huida
pactada, desde la ingenua calle
que resguardaba infalible
todos nuestros secretos,
pude verlo, vulnerar las horas y
sentirme sitiado por la elocuencia
del árido papel
que rasgaba mi garganta
hasta la  más absoluta complacencia.

Sentirme sitiado por la elocuencia

Solo palabras

por Jorge Romero Aranda

ha pintado la sombra del silencio

Se ha deshecho el viento
cuando viajaba,
cuando era mero tránsito de signos enredados
merodeando al hombre que no paraba de soñar,
ha pintado la sombra del silencio
con palabras que luchan titilantes,
por un equilibrio cualquiera,
igual que los cachorros de mil colores,
buscando el significado ante
la blanca leche del papel
que les presta la vida,
en porciones milimetradas.

lunes, 17 de abril de 2017

Donde viven las palabras

por Jorge Romero

Donde viven las palabras
no sopla el viento  que aturde
para despojar de silencio
al mito de su espacio,
de todas formas, espero cerca de
lo más cotidiano de mi existencia, 
al mito de su espacio

Archivo del Blog