martes, 12 de marzo de 2019

Una hoja (por Jorge Romero)


A veces pienso en el brillo que no existe
cuando mis dedos viajan cargados de memoria,
aquello que supimos simplemente,
hoja que fuiste a veces
sombra de sueños algún día,
a veces, hueco ovalado bajo el cielo
de tu grácil figura confortable,
como la sed preñada de deseo, a veces
bajo el sudor tenaz de una canícula,
como el aire inquilino del huésped
que amamanta en perspectiva su mirada,
a veces cómplices del sol atardecido
y del prejuicio entonces de tu corta vida.

A veces pienso en el brillo que no existe
cuando el silencio se apacigua en las repisas,
y se borra mi recuerdo de tu estampa
bella tu figura bajo el astro,
como gota solitaria de relente
pendiente del descenso eternamente.

A veces pienso en el brillo que no existe
cuando somos aquí y ahora
parte de la misma tierra y pienso,
confinados los verdes en el resquicio escaso
de tu simpleza donde todo queda a veces,
hoja perenne bajo el manto de una mano
y quien nos quite la vida
nos regalará el silencio,
el aúreo árbol de la luz con su misterio.

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