viernes, 11 de febrero de 2011

Amistad Entre Cuadros (por Begoña D. Góngora)


AMISTAD ENTRE CUADROS (por Begoña D. Góngora)

Delante del ordenador pasaban las horas. Primero datos y más datos de los resultados de las encuestas, después resúmenes de los resultados, hojas de cálculo, documentos…

Mientras, mi cabeza no paraba de darle vueltas al encuentro de aquella tarde, sus palabras se habían clavado en mi mente. Aquella descripción tan poética de la puesta de sol, hizo que el concepto que tenía sobre él cambiase. No era aquel hombre rudo que parecía exteriormente, dentro de él había un hombre sensible, lleno de sentimientos, existía todo un mundo, y yo me había propuesto descubrirlo, no sabía cómo, pero ese era ahora mi objetivo.
Suena el teléfono, ese desagradable sonido me saca de mis sueños, ¿le di el teléfono? “¡Hola! ¿Está Martín?”, su imagen me vuelve de repente,, balbuceo una serie de palabras incomprensibles: “ ¿Qué?; Si soy yo, ¿con quién hablo?”, de sobra había reconocido su voz, pero no quería que notase mi nerviosismo, ser natural. Quería ponerse en contacto conmigo, le había interesado algo que habíamos comentado sobre un foro de pintores noveles, me proponía quedar esa tarde para pasarnos.

Allí estábamos los dos, habíamos quedado en el Pub Marsells, un lugar agradable y muy adecuado para una primera cita, aunque en realidad no quería plantearlo como una cita sino como un encuentro de dos personas interesadas por el arte, no quería hacerme ilusiones.

Las cosas no empezaban bien, los dos estábamos callados, pero hice un comentario sobre un cuadro surrealistas que me había impresionado bastante, y de repente todo cambió. Parecía que aquel iba a ser un nexo entre los dos, por lo menos ya había algo que nos unía. Pero aún quedaba mucha noche, “¿Íbamos a estar toda la noche hablando de quien era nuestro pintor favorito o si este o aquel cuadro nos impresionaba más? Sin embargo, así fue, pasaron las horas, cuando nos dimos cuenta se había pasado la hora del cierre del ateneo. Bueno, quedaríamos para otro día, la idea me encantaba.

Sin haberlo planeado, había surgido el principio de una amistad, luego todo se andaría, y me di cuenta que el destino había hecho que nos conociésemos y seguro que nos tenía planeado mucho más.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estamos ansiosos de leer la segunda parte, seguro que habrá sexo. Y más cuadros.

Anónimo dijo...

Bella descripciòn artistica, toma interes por descubrir cada pintura, estare pendiente de la parte 2

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