martes, 1 de febrero de 2011

SIN TÍTULO (por Sandra Quero Alba)





Me la encontré un día en el autobús urbano, eran más de las 10 de la noche y en su cara se veía el cansancio. Los ojos marcados por el sueño y en el rostro una expresión de obrera; me contaba que a veces se sentía perdida, tantos años en la universidad para estar ahora en un trabajo basura con un contrato de mierda. Su jefe, su jefe no es una persona normal…no tiene estudios pero su papá echa dinero por las orejas y le montó un negocio siendo casi un niño; ella me decía que él intentaba pisotear a las trabajadoras como si fueran ratas, acorralándolas en la cocina y exigiéndoles lo más inesperado, atentando contra sus personalidades y enfadado si enfermaban o se sentían tristes. Pero cuando hablaba con clientes, con hombres de su misma edad siempre soltaba una risotada falsa que ya traía ensayada de casa; escondía el cuello cual tortuga y trataba de hacerse ver como un triunfador mientras en su propio pellejo no podía sentirse menos arrastrado que un gusano.
De repente se calló y me apartó la mirada para clavarla en el pasillo del autobús, se levantó con una agilidad gatuna y agarró por el brazo a una mujer mayor, con el mismo rostro de obrera que venía cargada de bolsas. Le dijo que se sentara en su asiento guapa, la señora intentó decirle que no era necesario, pero ella mintió diciendo que se bajaba enseguida. Todavía le quedaba más de la mitad del trayecto.
Le comenté algo sobre el frío y ella me miró por dentro otra vez, para que yo la escuchara porque tenía muchas cosas que contar; esto sí que es fuerte, me dijo y añadió de manera casi automática:
-Tengo una relación secreta a ojos de mi padre.
-¿No le gusta tu novio o qué?
-No quiere que mi madre y yo nos veamos ni hablemos.
-¿cómo? – le pregunté con incredulidad, casi flipando.
-Todo el mundo lo sabe, pero él no quiere que estemos juntas. Tiene miedo de mí y me ve como a una bruja, yo sé cosas que él ha hecho que nadie sabe, cosas que podrían costarle ir a prisión y perder su estatus…la verdad es tan fuerte que intento abrir los ojos a mi madre. Él no quiere claro, porque tienen una relación perfecta…

La miré casi sin saber que decirle, sus ojos estaban ahora limpios, parecía haber descansado en ese trayecto. El autobús paró en seco, la línea 4 es una pesadilla porque atraviesa toda la ciudad y se hace eterno el viaje. Nos agarramos fuertemente a las barras rojas, la puerta se abrió y salió gente, después se volvió a cerrar y se puso en marcha, como si no hubiera pasado nada. Intenté continuar la conversación pero se me hacía difícil, creo que ella ha estado en un lugar al que nadie ha ido nunca antes.
- Nena, me pierdo en tu movida, me dices que quieres que tu madre haga su vida, pero que tienen una relación perfecta…no sé, no entiendo lo que intentas decirme.
Ella se echó a reír con una risa de vieja de las que venden en los mercaillos y conocen a la gente y al engaño, después se calló e hizo un gesto con la lengua casi erótico y miró hacia atrás. Pulsé el botón de la próxima parada porque ahí me bajaba yo. Me miró de nuevo y me susurró:
- Hacen muy buena pareja, porque él la está matando y ella se deja.
Sonreí. El autobús paró de nuevo en seco para darle emoción a la vida de la gente y que tengan que agarrarse como si fueran a morir.
Nos dimos dos besos y nos despedimos.
Salí a la calle, joder que frío que hacía, volví la vista al autobús y la vi con la mano abierta contra el cristal, diciéndome adiós de nuevo.
Me fui pensando en su mano abierta, es difícil decir la verdad y luchar por cambiar las cosas, siempre te tacharán de bruja, de molestia, de puta. Pero la lucha empieza ahí, que grande poder tiene aquella mujer que es sincera y muestra su mano abierta delante de cualquiera.

Sandra Quero Alba

3 comentarios:

ruyelcid dijo...

Muy bueno Sandra...

Muy bueno.

Diana Rouge dijo...

Tienes la lengua ácida,
y eso siempre pica.

La mujer es una joya,
Y María sabe de lo que habla.

Un saludo

nonovazqυez™ dijo...

Pero que muy bueno. Sugerente y transportador.

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