jueves, 17 de febrero de 2011

RAFALANDIA (Rafaél Álvarez Aguilera)



RAFALANDIA
(por Rafael Álvarez Aguilera)

Y llegada la siempre inesperada media noche, se acabó el hechizo. Se esfuma la carroza y llega la calabaza. La fastuosidad se ha convertido en paupérrima clase media (que es infinitamente más ruin que la paupérrima pobreza) y la miedocridad nos convierte en un tópico, un lugar común, un esquema conceptual de algo que pudo haber sido, pero que se quedó en unos "papelajos en sucio" para reutilizar.

Y entonces eres como la sala de espera de un hospital: frío y con olor a alcohol -eso dependerá de las copas-. Cual don Quijote, recuperas el juicio. Y Aldonza Lorenzo es nombrada reina de las fiestas, y lo que fue una noche especial se convierte en "rato de marcha"; aquellas copa de vino de veladas ínfimas en "un botellón con postre"; y los "eres muy especial" en cosas que se suelen dicen... Frases hechas.

Ese es el tema... Frases hechas, como casas prefabricadas o como un parques temático de nosotros mismos, donde encontrar atracciones sin igual, edificantes charlatanerías, hamburguesas grasientas y payasos, eso sí, muchos payasos. Con el paso del tiempo quizás no lleguemos a eso, y todo lo recordaremos como una verbena de pueblo, en la que ni siquiera se paga entrada, y de la que sólo quedan algunas fotos etiquetadas en Facebook compartiendo palmarés con la primera comunión de un sobrino, el viaje a la playa de Fuengirola o la enésima noche de fiesta.

Despertar, ver que la transfiguración ha terminado y toca tomar tierra. Qué ilusos, como si lo vulgar pudiera ser efímero, perentorio...

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