lunes, 29 de septiembre de 2014

Por fin

Relato de María Ángeles Ruiz 

...yo, como cada noche, volví a pensar por fin...
Sentí como la escena se iba preparando. Tu calmado te acercaste; yo, como cada noche, volví a pensar por fin. De nuevo llevas la iniciativa, una noche más, ya sabes que mi timidez no me deja actuar en ciertos escenarios. La suave brisa volvía a recorrer mis pies semidesnudos y se dibuja en mi cara la sonrisa de un adolescente, al recordar nuestro último encuentro. 

Mi corazón bombea a una velocidad de vértigo, aunque mi cuerpo está relajado. Solo sé que me pierdo, no sé donde está mi cuerpo, donde estoy, en medio de la nada, sola y en mi cabeza solo resuena sístole... diástole.

Un suave rayo de luz sube desde mi ombligo hasta el resquicio de mis labios. Cierro más fuerte los ojos, frunciendo el ceño de esa manera que siempre te molestaba. No pretendo molestarte quiero que me hables, quiero que me mires y que vuelvas a tocarme. Lo más complejo se vuelve lo más simple cuando me desabrochas la camisa, cuando te apareces otra vez. 

Mi cuerpo comienza a sufrir, ya se que no es fácil para ti, imagina como lo es para mi. Noto tu mano sobre mi cintura y una suave brisa me acaricia la cara. Un beso, quien pudiera darte ese último beso, esa unión de pensamientos, sentimientos, palabras, la unión pura de hechos que se hace posible en un mismo tiempo. Tiempo, es el concepto que se me pierde entre los dedos mientras creo que todavía sigues aquí. 

Como cada día, el rayo de luz aparece, pero éste me hace maldecir a la vida, me hace maldecir cada segundo que pasa, por que sé que al siguiente no podré estar contigo.

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