miércoles, 21 de abril de 2010

"Como una tapia" (Postrelato XXX)

Aquella mañana, unos 20 minutos antes de que llegaran los primeros invitados, las 2 pilas del audífono se le acabaron simultáneamente”.

Llevaba varias semanas preparando esa recepción, la cual sería vital para el futuro de una nueva Europa sin escisiones o el anclaje y solidificación de Europa del Este ante la Europa, democrática y progresista, del Oeste.

Todas las miradas y oídos estarían pendientes de sus gestos, de sus aprobaciones y sus reproches, conocedores de que su postura sería la que marcaría las pautas políticas y sociales en Europa los próximos años.

Ante esta repentina e improvista sordera y la incapacidad, dada la cercanía del evento y el difícil enclave geográfico en el que se encontraban, en un gran albergue de los Alpes suizos famoso por otras reuniones de semejante envergadura política, decidió dejarse llevar por sus instintos y, una vez sentados todos entorno a la gran mesa ovalada, afirmar, con gestos y expresiones, su postura ante los comentarios y turnos de los distintos representantes políticos de cada país.

Y así, turno a turno, y sin enterarse él de nada, los distintos países de de Europa Occidental, Francia, España, Alemania Occidental, entre otros, iban exponiendo sus políticas de apertura de fronteras y democratización de una nueva y prospera Europa.

Y sus homólogos ideológicos, los países más autoritarios y rígidos en sus bases políticas, al ver que él, miembro votado y nombrado por ellos como representante primero en las negociaciones sobre una nueva Europa, asentía y concordaba en lo expuestos por sus rivales, accedieron también, a la apertura inmediata de fronteras entre las dos Europas divididas, y, anonadados aún por ese cambio de postura de su representante en la negociación, firmaron uno a uno la unificación Alemana, y el consecuente transito y siguientes pasos hacia una Europa más global y unificada.

Esa misma noche, miles de europeos celebraban la decisión sorprendente tomada en la reunión en los Alpes por sus altos mandatarios, y el representante más frío, calculador, y retrógrado que encabezaba la expedición de Europa Oriental, seguía dándose cabezazos contra el respaldo de su cama pensando en las malditas pilas del repuesto del audífono, y en como un par objetos tan diminutos y sin importancia habían cambiado el rumbo de la política mundial en tan solo un par de horas.

1 comentario:

R.H. dijo...

suerte!me encanta.Wetsand

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