lunes, 30 de abril de 2012

Andrew

Andrew necesitaba hacerlo. No podía obviar la necesidad que todo ser humano tiene de comunicarse, de interactuar con el mundo. Sabía que algunos se bastaban con pintar un cuadro, otros hacían uso de un instrumento musical, mientras que otras personas utilizaban la poesía como forma de expresión de sus emociones… Tras mucho divagar, analizar, leer artículos, pedir opinión… Andrew decidió que quería escribir un libro.



Andrew era rápido leyendo, analizando imágenes, comparando palabras, corrigiendo errores…  ¡pan comido! - se dijo, pues parecía estar preparado para hacer un buen escrito, así que se puso manos a la obra. Comenzó a escribir con esmero y dedicación, pues ante todo quería escribir un libro que reflejara todo cuanto había a su alrededor, todo cuanto podía observar, escuchar, tocar… sin dejarse nada en el tintero…

Escribía una y otra vez… palabra por palabra… pero antes de llegar al final de un párrafo volvía a borrar todo cuanto había escrito. Algo no le gustaba cada vez que decidía qué frase iba a escribir…

No entendía cómo por más que lo intentara, no salía nada que transmitiera ni el más mínimo sentimiento… Algo pasaba…

Lo intentaba una y otra vez, sin descanso, llegando incluso a juntar los días con sus noches… así durante varios días consecutivos…

Al cabo de 2 semanas, y tras luchar contra sí mismo, desistió…

Las ganas del principio pronto se desvanecieron, y dieron paso a una gran desolación…



De sus inexpresivos ojos brotó lo más parecido a una lágrima, pues por muy humano que lo pareciera, Andrew era una máquina, y jamás supo cómo expresar una emoción a través de las palabras…



Moraleja: la tecnología podrá hacer las cosas más rápidas, sin errores… pero jamás podrán sustituir al corazón de un escritor…


=========================================================
              ¿Te ha gustado el relato? Entra aquí para votar tu favorito!!!
=========================================================

No hay comentarios:

Archivo del Blog