jueves, 6 de noviembre de 2014

Homicidio involuntario

Relato de Fátima María Hoces

Siempre había estado sola y encerrada en aquel rincón, aunque ni siquiera supiese lo que eso significaba. La luz aparecía en ocasiones, se quedaba un rato y se marchaba de golpe, como si nunca hubiese estado allí, como si nunca hubiese existido, en ninguna parte. Había más. Allí. Conmigo. Otros, quiero decir. Los notaba, tan cerca, tan quietos, tan solos como yo. Tampoco decían nada, ¿para qué? Cada uno aguardaba su destino sin pensar en que algún día llegaría, o no. Yo no podía sentir nada especial ni mucho menos complejo, solo una ínfima calidez con la luz, el ligero peso del polvo y el incansable tiempo desgastando mi cuerpo inerte.

Siempre sola, encerrada, quieta, callada, ínfima, polvo, tiempo, inerte. Hasta que sí llegó. El día, el destino. Mi cuerpo se movió como sin querer y la luz se hizo constante. Y el movimiento ondulado. Y el ruido presente.

Una fuerza superior me retorció de forma extraña, estirando y arrugando mi cuerpo, causándome dolor -tanto como para que casi yo pudiese sentirlo-, aprovechando lo que aún quedaba de mí. Y de él. 

De pronto me tensé por el peso. Me tensé tanto que sentí la presión de la carne de su cuello, en el mío. Luego vino el vaivén que me hacía crujir y con él la lucha ahogada que me suplicaba que me detuviese, aunque ni pudiera imaginarme la magnitud de suplicar. Pero yo solo podía apretar más. Fundirme alrededor de aquel tacto latente. Estrangular sin reparo, ni voluntad. Dejar correr al nudo hasta el tope por pura física o gravedad. Obligar a venir a la muerte. 

Aquel fue sin duda un homicidio involuntario: la víctima tuvo el final deseado y al verdugo le deshicieron el cuello y volvieron a encerrarlo, quizás en otro rincón, o tal vez en el mismo. ¿Cómo lo iba a saber una cuerda? 

De nuevo sola, a esperar, a la luz, al día, al destino, al próximo uso, al siguiente suicida que me necesitase. 

2 comentarios:

Kaizen dijo...

No entendía nada... Hasta el final. Gran final.
Enhorabuena... muy bueno!

Fátima dijo...

Muchas gracias por el comentario y por leerlo, me alegro del efecto final :)

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