domingo, 26 de abril de 2015

¡COMO PAPÁ!




- ¡Claudia, es viernes! ¿No sales hoy tampoco? ¿No has quedado con nadie?- Le repetía su madre, como cada semana, ese mismo día, a eso de las ocho de la noche. - ¡No mamá, es absurdo, son absurdos!-  contestaba ella, como si de una fría y racional investigadora física nuclear se tratara.

 Siempre había ido como siete u ocho años mentales por delante de sus compañeros de clase. Sobresaliente en todas las asignaturas casi sin parpadear. Libros, uno cada dos días de media; thrillers, policiales, asesinos en serie y todo lo que una gran mente "mal" usada conlleva, llevado al mundo de la literatura. Y de postre cada día se zampaba alguna película de los años gloriosos del noir norteamericano (finales de los 30 a finales de los 50), le encantaba.


Double Indemnity (Perdición) - Billy Wilder, 1944


Nunca, desde pequeña, le había faltado de nada. Su padre economista, eso le habían dicho desde pequeña, y su madre, bueno...su madre llevaba una vida social muy intensa, habían procurado que su única hija fuera perfecta, por encima de vulgaridades y simplezas de otras jóvenes de su edad. Y, de hecho, la madurez de Claudia a veces hasta les asustaba. Pero estaban muy orgullosos de la que sería la única heredera de las "finanzas" de su padre. 

Una tarde de inicios de mayo. Claudia acababa de terminar de releer a Rick Porrello, "Matar al Irlandés: La Guerra Que Paralizó La Mafia", y estaba entrando en un web/foro literario de este género para ver que impresiones se habían llevado otros lectores de dicho libro. Casualidades o no de la vida, "Sin Leche", el seudónimo de la primera crítica que iba a leer, vivía en su ciudad, a tan solo dos calles de la biblioteca. 
Claudia se quedó un minuto mirando la pantalla, sin punto fijo, solo mirándola, y ¡click!, sin más pulsó la sección "send message" del perfil personal de "Sin Leche". - ¡Ey tu, amante del irlandés, vivo al lado tuya! ¿Tomamos una cerveza y me cuentas que te ha parecido el libro y la película?- (Intro) No vaciló ni un segundo al darle a enviar. - Ok, Laura, contestó él, jugando con la imagen de perfil que tenía Claudia puesta; Dana Andrews en Laura.

A sorpresa de Roberto, -así le dijo luego a Claudia que se llamaba el tal "Sin Leche"-, Claudia quiso quedar en un antiguo salón donde su abuelo enseñó a su padre el negocio de las finanzas y las inversiones, y donde seguramente su padre se lo enseñaría a ella - en verdad hacía años que ya la estaba girando hacía su perspectiva de los negocios -. 



El jugoso veneno que corría por las venas de Claudia
era un plato demasiado goloso para malgastar con fugaces aperitivos
(Foto: Laura.  
http://laurarupolo.co.uk/ )


Roberto entró en aquel local con olor a moqueta maltratada y a historias quebradas y justo por la zona del bar donde la iluminación era más intensa estaba ella; iluminada como si estuviera apunto de comenzar su actuación. -¡Aligera!-  Le vibró el móvil en la misma mano! (era ella). "Sin leche" se sentó a su lado y justo cuando estaba abriendo la boca para decir hola, ella lo besó, fue un beso largo, de esos que al principio refrescan y acaban calentando todas las venas de tu cuerpo al mismo tiempo.
-¡Vete, no quiero verte, leerte ni saber más de ti nunca más. la próxima vez no sería tan amable nuestro encuentro!  ¡VETEEEEEEE! acabó ella gritándole. 
Claudia sabía del jugoso veneno que su apellido conllevaba... Y ningún aperitivo frenaría aquel gran banquete para el que, sin nombrarlo, la habían estado preparando desde pequeña.


                                                         (¡Gracias Laura!
                                                         por permitirme usar tus maravillosas fotos
                                                            como fuente de inspiración)

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