domingo, 12 de febrero de 2017

XANA (por Álvaro Morales)

XANA
 Álvaro Morales García

 Despertó de aquel mal sueño,de aquella pesadilla; inquieto, con un fuerte dolor de cabeza pero sobre todo en la mayoría del cuerpo, no sabía cuanto tiempo había estado durmiendo. 

Desde el primer momento preguntó por ella a las enfermeras que lo cuidaban. ¿Donde está mi mujer? ¿Por qué no ha venido a verme? Me gustaría tanto verla....

 Ellas le decían con un tono de tristeza; (se a ido, se marchó) y el les respondía desesperadamente  (¿tan mal lo he echo con ella? El último día que estuvimos juntos, íbamos a cenar y ahora estoy aquí solo,me a dejado... no recuerdo nada. Por favor,decidme que a pasado). 

Salió del hospital,por fin podía andar y olvidarse de aquella cama que le había tenido postrado tanto tiempo,se cumplía un año; precisamente un 14 de Febrero desde que nunca más la volvió a ver. Aquella noche una botella de whisky fue su fiel compañera y amiga que tanto le faltaba, la que le daba calor y que por momentos le hacía olvidar a su mujer.

 Los días pasaron rápidos entre la visita de amigos,familia y vecinos...por un lado felices de verlo recuperado aunque por otro tremendamente tristes y dubitativos sobre los hechos que pasaron aquel trágico día en el que todo cambió para el, las noches como después comprobó, no pasaban tan rápido, donde los minutos parecían horas en su triste y solitario piso.

 La primera noche su olor impregnaba la almohada, soñó con ella, como si la tuviera al lado, se despertó entre lágrimas y sudor, no creía que aquello hubiera terminado así de repente,que toda su felicidad junto a ella hubiera terminado bruscamente sin saber a ciencia cierta lo que pasó.

 Un día más de visitas interminables,cháchara y cuchicheo de familia, mientras el andaba absorto buscándola en sus pensamientos.

 La segunda noche por más que quiso,no pudo dormir, los buenos momentos, las fotos, sus cosas, las discusiones.... todo se amontonaba en su cabeza y en la pequeña mesa que tenía en su salón, extrañamente aún la notaba al lado, acompañándolo.

  Otro día de más visitas, amigos y gente que no había visto en su vida o que simplemente ni recordaba y que para nada importaba ahora en su vida. 

La tercera noche; entre sueños, habló con ella, susurrándole al oído que no lo dejara solo en el vacío. Pero con una caricia se desvaneció como la suave brisa del mar al amanecer y una vez más el olor del perfume que ella utilizaba inundaba toda la habitación.

Por fin ya no tengo que soportar las visitas de la gente, ahora tan solo la espero a ella; pensaba.

  La cuarta noche notó como su puerta se abría lentamente y algo o alguien se sentaba a su lado y lo acariciaba mientras estaba dormido,notó su cálido tacto sobre su piel, la tranquilidad y al momento le inundaron los buenos momentos que vivió con ella.

Se quedó esperando a que alguien más tocara a su timbre, a que su mujer apareciera,le diera un beso y le mostrara su sonrisa cada vez que llegaba del trabajo, pero todos sus deseos fueron vanos cuando oscureció y de nuevo llegó la solitaria noche.  

La quinta noche se presentó ante el otra vez en un sueño y le dijo que no podía seguir así, que debía de dejarla partir ya que de lo contrario nunca podría irse para siempre, pues no quería sufrir por el.

 El entonces comprendió que lo había dejado para siempre,que esta sería la última noche que lo acompañaría,pues cuando despertó tenía encima de aquella mesita abarrotada de fotos y recuerdos, la ropa y el anillo de su mujer. Sabía que todo aquello había acabado y que una gran parte del amor que sentía por su mujer se marchó tras ella.

Sabía que todo aquello había acabado.


 Aquella misma tarde fue a visitarla, ya que desde que ocurrió aquel trágico accidente que sesgó la vida de su mujer y como estaba en coma no pudo asistir al funeral y dándole las gracias por haberlo acompañado hasta su total recuperación, depositó unas flores al pié de su tumba y la dejó marchar para siempre, para no volverla a ver ni en sueños nunca más.

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